La historia patria tiene héroes que han sobresalido en cada una de las etapas y, a través de la tradición oral primero, y de las instituciones educativas y oficiales después, se ha cuidado el mantener como parte de nuestra esencia el tener presentes todos y cada uno de esos símbolos patrios que nos han dado identidad y nos han llevado a formar una memoria colectiva que compartimos y tenemos en común.

Sin embargo, hay hechos de la historia a los que nunca se les ha identificado ni recordado, de ellos no hay vestigio en los textos, en los museos o en los monumentos, este es el caso de Los No, Juramentados. Se requiere un estudio amplio y minucioso para detallar todos y cada uno de los momentos en los que este grupo de Liberales mexicanos estuvo dispuesto a ofrendar su vida a causa de la patria, pero jamás se doblegaron. Eso es una tarea pendiente. Fue esa en la que hubo mexicanos que traicionaron los principios de lealtad y de patriotismo fueron hacia el exterior para impulsar una autoridad extranjera que viniera a darles cobijo y protección para lograr sus propósitos de poder y fortuna.

Si ponemos ese hecho histórico en nuestro contexto, ellos serían los mexicanos que no aceptaron la corrupción que les ofrecía el otrora ejército más poderoso del mundo, el francés en su complicidad con los conservadores y traidores a la nación. Tras el triunfo  en la defensa de Puebla el 5 de mayo de 1862, Napoleón III mandó nuevas y más tropas(30,000 soldado franceses, apoyados por los conservadores), un año y 12 días de encuentros y batallas, la trágica muerte de Zaragoza y después de casi 70 días de sitio sobre puebla en donde se resistió con gallardía y finalmente se entregó la plaza en los siguientes términos… no teniendo capacidad de continuar la defensa de la plaza, podrán ocuparla cunado dispusiese; y en cuanto a los Generales y Oficiales del ejército de oriente, desde este momento se encuentran en calidad de prisioneros de guerra en el Palacio de Gobierno…. 

Al ser derrotado el ejército mexicano se les pidió jurar lealtad al Emperador Francés y deponer las armas ante el ejército invasor, a cambio se les dejaría libres, el General González Ortega testificó que la totalidad de los soldados mexicanos se negaron a este acto de humillación; 540 prisionero entre jefes, oficiales y empleados del ejército de oriente. Huyeron aproximadamente 180 entre Puebla y Veracruz, entre ellos González Ortega, Porfirio Díaz, Escobedo, entre otros, el resto 360, después de haberlos llevado a pie, con grilletes y encadenados, fueron trasladados a Francia y en la travesía 3 fallecieron y tirados al mar, ya en Francia fueron recluidos en 7 diferentes cárceles donde 9 más fallecieron y otros más sufrieron de hambre y hasta ceguera, convirtiéndose los invasores en crueles e infames carceleros y verdugos. 1 año y 5 meses y después de varios intentos fallidos para que finalmente los soldados mexicanos “Juraran No volver a levantar sus armas en contra del llamado Imperio Mexicano, encabezado por Maximiliano de Habsburgo”, Napoleón III quien además mando la misiva, de quien no aceptara este juramento, perdería su condición de prisionero de guerra y tendrían, como así fue, que atenderse a sus propios recursos. 247 aceptaron no volver a luchar contra el ejercito francés, aunque fuera sin honra, entre ellos el General González Mendoza quien fuera el, que presentarse el escrito de rendición de la plaza de Puebla, estos fueron trasladados a México y recibieron atenciones.

Pero hubo 111 soldados mexicanos, que No Juraron lealtad al Emperador, ni reconocieron al llamado Imperio Mexicano, ni a Maximiliano de Habsburgo mucho menos a los conservadores que intentaban entregar nuestra nación a los invasores, estos fueron los llamados No Juramentados. Por es acción fueron hechos prisioneros y enviados a cárceles francesas. Pierre de la Gorce, de la academia francesa diría; … No hay acontecimiento alguno en los tiempos antiguos ni modernos que aventajen en sombría grandeza a la tragedia de México. Correspondió al soldado de Puebla fundar, como remate de aquella generación de patriotas (sin semejanza en toda la historia de nuestro país), el régimen más brillante que hasta entonces tuvo la nación.

Los 111 No Juramentados después de ser abandonados a su suerte, lograron trasladarse a San Sebastián España, donde el pueblo festejó su llegada, ahí trabajaron en la fortificación del castillo de la Mota, ganando 9 reales de vellón diarios y fueron hospedados y alimentados por su población y de ahí se embarcan y se dirigieron al puerto de Liverpool y de ahí a Nueva York EUA, ahí con el apoyo de las empresas ferroviarias, las gran mayoría de los oficiales y militares mexicanos atravesaron esa nación hasta llegar a San Francisco y embarcados para ir a Acapulco donde se incorporaron al ejército de oriente que había reconstruido Porfirio Díaz y continuaron la lucha contra el invasor francés. Pablo Dionicio Mejía y otro grupo de No Juramentados, fueron trasladados en braco donde desembarcaron en la playa de Bagdad cercana a Matamoros. De ahí se trasladaron a Monterrey poniéndose a las órdenes del General Negrete y se incorporan al ejercito del Norte. Pablo Mejía y otros No Juramentados tuvieron el honor de participar en la toma del cerro de las Campanas en Querétaro, donde fue vencido el invasor francés y su emperador Maximiliano.

Ese hecho histórico, es la más clara muestra de patriotismo, es la decisión de un soldado, de los mexicanos que no claudican, que están dispuestos a perderlo todo, por no reconocer la imposición de autoridades que no son legítimas, que son resultado de traiciones, enfrentando a traidores que buscan el poder, el sometimiento del pueblo o la obtención de la riqueza obtenida por la fuerza, como ejemplo de hoy en día es que el 22 de  febrero pasado más de 27 soldados mexicanos ofrendaron su vida por esta nación al encabezar un operático que concluyó con la captura del más grande generador de violencia en el país y que tenía sometido a muchos territorios y poblaciones, la vida de estos soldados es otro testimonio de patriotismo y entrega por nuestro país, por lo que su sacrificio debe seguir siendo honrado por todos.

  Hoy, nuestra nación no está sitiada por invasores, sin embargo, estamos enfrentando una violencia sin igual que pone en riego nuestras libertades y la prosperidad de nuestro pueblo. Estos hechos nos permiten tener fundamentos para establecer libertades y la esperanza de nuestra nación construyendo un país próspero. Si bien es cierto de que ha habido épocas de pobreza, violencia y traiciones, el horizonte de nuestra patria debe valerse de los ejemplos que nos legaron patriotas que supieron defender con dignidad sus ideales.

Soy descendiente de Pablo. Mejía, mi padre me mostró la historia de este patriota, quien prefirió el cautiverio y el destierro antes de deponer sus armas en contra del invasor, su legado es firme y vigente. Pablo D. Mejía y sus compañeros, Los No Juramentados, siguen presentes en nuestra nación y su entrega jamás será olvidada.

Es más que justo, que, en el museo de las intervenciones, donde tristemente no existe antecedente de Los No Juramentados y de sus heroicas capitulaciones militares se destine un espacio a la memoria de esos 111 No Juramentados, que el gobierno, agregue a los libros de texto este capítulo heroico y ejemplar.

Que este relato, nos permita que nuestra nación tengamos signos de identidad y de orgullo. En la historia de México ha habido momentos de traiciones, que son superadas por quienes no admiten la corrupción, ha habido momentos de pobrezas y de violencia que solo podrán ser superadas con la imaginación, talento y entrega de los mexicanos. Es tiempo de construir el futuro de una nación fuerte, unida, progresista, identificada con sus raíces y orígenes, pero viendo el surgimiento se mejores tiempos y de generaciones que logren mejores condiciones de vida.

Hace tiempo, mi padre Don Fausto E. Destenave Mejía afirmó: El desempolvar los episodios que tanto significado y honra dejaron a su paso por la vida, permitirá el nacer en los descendiente signos de identidad y orgullo … Tenemos la certeza de que los nuevos tiempos, los tiempos de cambio, los tiempos de trasformación llevarán nuestros gobernantes tomen la decisión para que Los No Juramentados, sean desde ya registrados y honrados por la nación a la que se entregaron sin dudar.