Existen franquicias que han sabido colarse en el gusto de los espectadores, tanto por las temáticas como por los personajes emblemáticos que no podemos borrar de nuestra mente. La saga de Halloween, la cual cuenta con 13 títulos entre precuelas, secuelas, remakes y reebots, llega a su fin este año con Halloween Ends, pero, ¿es esta una forma digna de ponerle punto final y definitivo a la historia?
Para abordar la cinta debemos remontarnos a 1978, cuando la primera película fue estrenada y se colocó velozmente como un referente dentro de los slashers. Tras nueve producciones, en el 2018 el director estadounidense David Gordon Green, mismo que dirigió la emblemática Pineapple Express, presentó una secuela directa de la producción original, anunciando que la tercera parte de su saga sería el final de toda la franquicia; así llegamos este año a Halloween Ends.
La película nos sitúa cuatro años después de los hechos de Halloween Kills, donde volvemos a la vida de Laurie Strode, quien busca concluir su historia con el asesino Michael Myers a toda costa tras su inminente regreso. Mientras tanto, tenemos la inclusión de Corey Cunningham, un joven que vive atormentado por un incidente de su pasado y termina envuelto en una serie de asesinatos tras una serie de eventos terroríficos.
A pesar de que las adaptaciones de Green nos tenían acostumbrados a continuar la historia desde donde terminó la cinta pasada, en esta ocasión los saltos temporales y los nuevos arcos argumentales y dramáticos agregados en el guion no permiten generar un cierre del todo circular que justifique la realización de una tercera parte, al grado de sentirse como una producción un tanto innecesaria que no tampoco respeta las reglas de los slashers per se.
Aunque la fotografía lucha para colocar tomas interesantes con efectos especiales a la altura de una producción de este calibre, de nueva cuenta la historia agrega puntos específicos en los que las decisiones estéticas y de iluminación se entienden más como un pretexto visual que como un verdadero vehículo que pueda interesarnos, pero siendo sinceros, la cinta no es tan larga como para terminar odiando el producto final.
Las actuaciones de Jamie Lee Curtis y Rohan Campbell mantienen un nivel aceptable de interacción, pero algunos diálogos poco cuidados marcan una pauta prácticamente general en la que se sienten inconexas algunas reacciones y el desarrollo de la mayoría de los personajes se ve pausada.
La musicalización por parte del mismísimo John Carpenter es un punto rescatable dentro de esta producción, generando, además, un grado de nostalgia aceptable que trata de conectar con fanáticos que han seguido la franquicia por más de 40 años, aunque quizá esto no baste para afianzar de la mejor manera la cinta con todo tipo de público.
Mientras el tono no resulta acorde con las entregas pasadas, pero sí trata de generar una convención en su propuesta, Halloween Ends no ofrece demasiada forma en su producción, aunque tampoco pretendía hacerlo. Tal vez el problema más grande vendrá cuando los seguidores de hueso colorado de estas cintas sientan una especie de traición a los hechos planteados durante años con arcos innecesarios y elementos poco explicados.
Por otro lado, los seguidores del personaje y de las películas sangrientas encontrarán algunos de los elementos que les fascinan, mientras otros los verán desdibujados en su mayoría, aunque esto no necesariamente les hará odiar la cinta, aunque sí podrá ser considerada como algo olvidable o una más del montón.
Definitivamente esto no es lo peor que he visto en el año, pero sí es una producción que no será recordada y, respondiendo a la incógnita planteada, culminar con esta tercera parte Halloween se siente como una nota baja que deja un sabor de boca amargo y nos hace pensar que hubiera sido mejor terminar en la secuela del año pasado.
Calificación: 6.9






