Un saco largo de solapa ancha (tacuche), una camisa de cuello ancho (lisa), un chaleco, un pantalón holgado con una cadena (drapes), zapatos bicolor pulcramente brillosos (calcos) y el infaltable sombrero borsalino (tando) eran su presentación al mundo.

Las mujeres también traían prendas y maquillaje llamativos, además de que era (casi) infaltable un saco o gabardina a cuadros.

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Aunque su identidad era una subcultura urbana muy compleja, popularmente fueron llamados simplemente como «pachucos«.

El concepto pachucho se originó como una reducción de la frase “vamos pal’ Chuco“, que quería decir “vamos al Paso, Texas”. Originalmente, la palabra pachuco se utilizaba para hacer referencia a quienes cruzaban a Estados Unidos desde Ciudad Juárez, Chihuahua, pero con el tiempo sirvió para denominar un estilo de ser y vestir de los jóvenes mexicanos y mexicoamericanos. La evolución como subcultura se desarrolló de forma amplia durante las décadas de 1940 y 1950.

La extravagancia de los jóvenes pachucos en Estados Unidos y México llegaba a ser motivo de persecución. Tanto los padres de familia como las instituciones desaprobaban la forma de vestir y asociaron la subcultura con la delincuencia. La indumentaria para los hombres incluía el uso de traje zoot suit, nombre con el que le conoció al traje en Estados Unidos.

El holgado traje zoot suit nació en la década de 1930 en el Harlem, Nueva York, entre los músicos de jazz y se les llamaba “drapes”. Posteriormente, su uso se extendió entre las comunidades no anglosajonas como los italianos, judíos y, finalmente, entre los mexicanos.

La formación de la identidad pachuca en Estados Unidos siempre fue marginal, pues existía un creciente nacionalismo institucional que buscaba negar a los migrantes. Por ello, la animadversión de las autoridades estadounidenses por el movimiento se volvió un objetivo concreto. El caso más claro fue el del asesinato del mexicoamericano José Díaz a manos de una cuadrilla de pachucos. Díaz se dirigía a una fiesta y, según el relato, se uniría a las filas del ejército estadounidense al día siguiente con el objetivo de participar en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, esa noche murió asesinado a golpes.

Durante las investigaciones se detuvo a 22 jóvenes denominados como pachucos. En el tribunal los jóvenes fueron obligados a vestir con su indumentaria de pachucos para que se asociara el crimen a la delincuencia organizada. Aunque finalmente todos los jóvenes fueron liberados, el estigma sobre los jóvenes que usaban zoot suit aumentó. Como consecuencia, los militares y policías estadounidenses comenzaron a realizar detenciones arbitrarias a los pachucos, pues eran considerados padilleros.

El 07 de junio de 1943 comenzó la etapa más difícil de la represión contra los pachucos mexicoamericanos. Las redadas y la cacería de las cuadrillas era una constante; los pachucos eran atrapados en sus lugares de reunión, golpeados y desvestidos, para luego ser testigos de la quema de sus trajes. En los siguientes diez días las confrontaciones provocaron el arresto de 500 pachucos y la declaratoria de la prohibición del uso del traje.

El contexto en el que construyeron su identidad no les ayudó.

Ésta simplemente no encajó en la sociedad de principios de la década de 1940, cuando EE.UU. estaba por entrar a la Segunda Guerra Mundial y eran tiempos de austeridad. Los trajes de los pachucos fueron vistos como contrarios al espíritu de máximo aprovechamiento de los recursos disponibles, como la tela. Además, en Estados Unidos se empezó a dar un «nacionalismo anglosajón» y una «xenofobia hacia los aspectos extranjeros», explica el profesor Licón, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Wisconsin Eau Claire e investigador de la cultura de los pachucos.

 

«Todos los grupos que no eran vistos como anglosajones —rusos, italianos, japoneses, judíos, filipinos, afroestadounidenses, mexicanos— eran marginados, y fueron los primeros en participar en este tipo de subculturas», explica el profesor Gerardo Licón.