¿Por qué Manolo Jiménez es ya el candidato a gobernador por el PRI y no Román, Jericó, Lalo Olmos o Mery? Román Alberto no tiene la estructura política ni al interior del PRI, ni afuera, además de que ya no tiene la confianza del gobernador Riquelme; tampoco el saldo a su favor, porque aún no concluye con éxito su Administración municipal en Torreón. Su ímpetu se basa más en razones históricas de su apellido priista y su imagen se concentra en Torreón y Saltillo.

Jericó sí tiene alguna parte de la estructura partidista a su favor, dio buenos resultados como alcalde de Saltillo, así como diputado federal (dos veces), pero carece de suficiente fuerza en la mayoría; no tiene estructuras alternas y menos el apoyo de los grupos fuertes como el magisterio y los sectores obrero y popular. Carisma sí, confianza no, si no pregúntenle al gobernador Riquelme. Su imagen se concentra solo en Saltillo.

Lalo Olmos tuvo buenos números como presidente municipal de Torreón; cuenta con la confianza de MARS, pero no tiene arrastre como candidato y sí como operador político; carece de estructuras alternas al PRI y su figura tiene peso únicamente en la Laguna y la capital coahuilense.

Miguel Mery tiene su activo político en el Poder Judicial, donde ha realizado un buen trabajo, pero en lo político le pesan las derrotas electorales como aspirante a alcalde de Torreón; no tiene estructura política interna, pero sí externa; su imagen se concentra en Torreón y en Saltillo.

Los activos de Manolo: cuenta con estructura al interior y al exterior del PRI, así como seguidores en Acción Nacional; terminó con niveles aprobatorios como alcalde de Saltillo, cuenta con toda la confianza del gobernador; tiene carisma y presencia en Torreón, Saltillo, Monclova, Piedras Negras y en Acuña, además de las regiones Carbonífera y Cinco Manantiales.

Para enfrentar al candidato del presidente López Obrador el PRI ya tiene a su mejor candidato a gobernador de Coahuila.